La tierra
En los Altos de Jalisco la tierra es roja, terca y generosa. Guarda el agua de las lluvias para los meses secos y se aferra a la raíz como quien no quiere soltar. Ahí, en Jesús María, el agave crece despacio, entre seis y siete años, sin que nadie lo apure.
Ese es el primer abrazo: el de la tierra que lo sostiene hasta que está listo.